La Colorpuntura, creada por el médico alemán Peter Mandel, combina los conocimientos de la acupuntura china con los más recientes descubrimientos de la biofísica. Consiste en la aplicación de luz de color en los puntos de la acupuntura, así como en otros puntos, para transmitir luz a través de los meridianos o canales de energía del cuerpo.

La biofísica ha descubierto que las células se comunican entre sí a través de los biofotones, o sea luz. Y los colores trasmiten una información determinada a las células, que vibran en armonía con el color aplicado, comprendiendo de inmediato el “mensaje” que reciben.

Mandel ha investigado a fondo el efecto que los colores producen en la energía del ser humano. Además de explorar y profundizar en los siete colores del espectro de la luz, ha descubierto que hay cuatro colores especiales, a los cuales llama “los colores del alma”. Como su nombre lo indica, a través de éstos su produce una profunda armonización y despertar en nuestra consciencia.

Así es como la Colorpuntura equilibra la energía, armonizando el cuerpo, la mente y el espíritu simultáneamente.

Este sistema abarca una serie de tratamientos que recuperan la conexión con nuestra sabiduría interior. Trabajan sobre los traumas de la etapa prenatal, ayudan a armonizar nuestros lados masculino y femenino, y a disolver conflictos profundos, entre otros.

Una vez liberada de diversos bloqueos, la persona puede experimentar una mayor aceptación de sí misma, relacionarse de un modo más sano y descubrir el camino que ha venido a realizar en esta vida.