El aura es un campo de energía que rodea a todos los seres vivos. Desde hace varias décadas, gracias al descubrimiento de Kirlian, ésta puede ser fotografiada.

El uso abusivo o prolongado de medicación y drogas, la enfermedad, los accidentes, las operaciones quirúrgicas, los shocks emocionales y otras experiencias traumáticas que pueden haber ocurrido en el nacimiento o a lo largo de nuestra vida, producen agujeros o roturas en el aura, así como un desequilibrio en los centros de energía, o chakras.

Esto lleva a pensamientos o comportamientos obsesivos, a fobias y miedos, a una falta constante de vitalidad y a la entrada de energías ajenas, y por eso nocivas, que se quedan “pegadas” a la energía de la persona.

Pero no sólo estos incidentes afectan nuestra aura. Conflictos personales, fuertes incompatibilidades en nuestras relaciones, frustraciones y miedos de larga data, exceso de estrés mental, etc., también desequilibran la energía, y esta terapia es de una inmensa ayuda para recuperar la salud de un modo profundo y duradero.

Para reparar el aura y reequilibrar los chakras utilizo la visión y mis manos, canalizando a mi Yo Superior.

Esta capacidad se ha desarrollado como fruto de mi evolución personal.

El resultado de esta sanación es inmediato y muy relajante, aligerando cargas en todos los niveles, tanto físico, emocional como psíquico, otorgando un verdadero descanso para el alma.