
El tiempo y el espacio no existen, al menos no para nuestro inconsciente.
Ésta es la razón por la cual no importa cuánto tiempo haya pasado ni cuán
lejos hayamos ido; ciertas heridas permanecen intactas en nuestro interior,
y continúan doliendo.
Esta terapia se denomina de este modo pues con ella regresamos al punto
energético en donde reside la herida, el bloqueo o trauma.
Se puede utilizar también para resolver conflictos de vidas pasadas, si bien
en la mayoría de los casos esto no es necesario.
A través de este trabajo, entramos en un profundo estado de relajación
consciente, en el cual salimos de la realidad corriente. Y allí, en ese
espacio, podemos viajar a nuestro interior para sanar y comprender lo que
nos ha sucedido, yendo al origen del conflicto y disolviéndolo.
Es muy eficaz para clarificar y sanar relaciones que nos resultan dolorosas
o difíciles, ya sea con nuestros padres, pareja, hijos, etc.
Es la propia persona quien realiza el trabajo, y lo hace en un clima amoroso
y delicado. En esta dimensión, no hay necesidad de revivir los traumas ni
emociones, sino apenas aceptarlos para que se transformen, utilizando para
esto el color y la luz de la consciencia, liberándose así de las sombras del
dolor, la ira y el miedo.
En todo lo que vivimos hay una lección escondida, y a través de esta terapia
descubrimos lo que podemos aprender para sentirnos más enteros, sabios y
libres.
Sesiones de una hora de duración, aproximadamente.
Pueden ser realizadas personalmente, por teléfono o a través de Skype.
Para solicitar una sesión, envíame un e-mail y acordaremos el día y la hora
para realizarla.